20 de junio de 2008
Sobre el Congreso, la CDH y los Derechos Humanos en Puebla.
El 29 de julio de 2005, Manuel Cándido Flores Mendoza inició su cargo como presidente de la Comisión de Derechos Humanos de Puebla (CDH) declarando públicamente su ignorancia en materia de Derechos Humanos, el 18 de julio de este año, hace tan sólo unos días y a casi tres años de aquella declaración que evidenció el desinterés sobre la materia de todos los partidos representados en el Congreso Local y la sumisión de los diputados de aquella legislatura ante quién poco después sería inmortalizado como el Gober Precioso, ahora, Flores Mendoza declara que “En Puebla existe paz, existe tranquilidad” a manera de diagnóstico sobre el estado actual de los Derechos Humanos en Puebla. ¿En serio?
Ante tal epitafio a los Derechos Humanos lo más fácil sería decir algo como “sin comentarios”, pero eso sólo abonaría al insulto que la declaración de Flores Mendoza representa, sería un insulto a todos los que, como Ricardo Ramírez Rodríguez, mueren “broncoaspirados” a manos de la policía judicial; a las mujeres que padecen la violencia sexual, como las trabajadoras acosadas en la misma CDH; a los que son golpeados por manifestarse, como los habitantes de Atempan; a los que viven gobernados por pistoleros en Tlacotepec de Porfirio Díaz, Huitzilan de Serdán, Izucar de Matamoros, Huehuetla y muchos municipios más; a los que son amenazados y despojados de su patrimonio por las autoridades como en San Martín Texmelucan, Chichiquila, Ocotlán entre otros; a los que tienen padecer abusos laborales como los trabajadores de la maquila en Tehuacán, Teziutlán, Atlixco y Puebla; a los jóvenes que son golpeados y extorsionados por policías por ser pobres y por expresarse; a los que por su preferencia sexual son discriminados y agredidos por quienes deberían protegerlos; a los Defensores de Derechos Humanos como Martín Barrios que son detenidos y agredidos por defender a otros, por hacer el trabajo que debería hacer una Comisión de Derechos Humanos, o como Lydia Cacho, forzada por Cándido Flores a firmar un documento que buscaba ocultar la tortura y maltratos que sufrió a manos de los policías que la trasladaron de Quintana Roo a Puebla; sería un insulto para todas las víctimas del poder, para todos los que sufren sin nombre, víctimas de los diputados que por temor o conveniencia, pero a fin de cuentas por sometimiento, eligieron a quién desmanteló por completo una CDH de por sí agonizante, víctimas de quienes optan por esconderlas, por insultarlas con palabras como “paz” y “tranquilidad”, víctimas de quienes debían defenderlas y decidieron olvidarlas o ser sus verdugos, víctimas de Manuel Cándido Flores Mendoza.
La rabiosa memoria, la inevitable historia y tal vez algún día esa justicia tan esquiva tendrán claras y presentes la responsabilidad y la culpa con la que Flores Mendoza deja el cargo de Presidente de la CDH. Señor Flores Mendoza, deja usted el cargo, pero sus actos y omisiones lo perseguirán por siempre.
Ahora los diputados de esta legislatura elegirán a un nuevo Presidente de la CDH, pero todo apunta a que la elección será como es todo lo que desde las instancias oficiales se hace en materia de Derechos Humanos en Puebla, improvisado, mal hecho. Una convocatoria abierta tan sólo cuatro días, sin una evaluación de la gestión que termina, sin discusión pública real, con 48 horas para evaluar a los candidatos, honestamente esa no es la forma de elegir a quien deberá presidir la CDH, a quién deberá entrar en la pesadilla que es la situación de Derechos Humanos en Puebla, a menos que lo que se quiera sea poner a quién le acomode al gobernador, a alguien que le permita seguir limpiando su imagen con el dolor de las víctimas sin nombre y sin defensa.
Como Nodo de Derechos Humanos reiteramos que no participaremos en esa “convocatoria” con propuesta alguna, porque sabemos que es una pérdida de tiempo proponer algo a quienes sólo saben imponer, pero eso sí, estaremos atentos a lo que ocurra, pues cada paso que tomen los diputados en este asunto es una muestra de su posición en lo que se refiere a los Derechos Humanos, y cada paso es una responsabilidad ante la rabia que crece en Puebla y no encuentra salidas en las instituciones. Mientras tanto los grupos y organizaciones que trabajamos desde la sociedad civil en materia de Derechos Humanos continuaremos remando contra la pesadilla, contra el poder, seguiremos existiendo, seguiremos luchando por que se respeten los Derechos Humanos.